Víctima de una tormenta

Por Ian Spelling
The New York Times

Kim Cattrall ha tenido casi tantos altibajos en su carrera como amantes ha tenido Samantha Jones en “Sex and the City”.

Hizo el papel de una atractiva joven en “Porky’s” (1982) y “Police Academy” (1984), luego se graduó como dama destacada en “Big Trouble in Little China” (1986) y “Mannequin” (1987), sólo para pasar desapercibida durante gran parte de la década siguiente.

Luego, en sus 40, vino “Sex and the City”, el turno del aspecto sexy, feroz, divertido y conmovedor de Cattrall como Samantha, la sensual ejecutiva de relaciones públicas, que la volvió a impulsar hasta la cima.

Cattrall, de 51 años, jura que jamás esperó algo así. “Cuando empecé, pensé que si me entregaban la tarjeta de membresía de la asociación de actores, me sentiría feliz”, dice riéndose.

“Luego ocurrieron todas estas cosas. Por esto, incluso en los que parecieron períodos fríos o más lentos, siempre estuve trabajando. Lo más grande de la actuación consiste, simplemente, en tener más opciones. Siempre he estado dispuesta a trabajar. Sólo quería seguir trabajando y trabajar con personas cada vez mejores.

“Esto me ha ocurrido a mí en toda clase de períodos”, dice Cattrall. “Pero jamás dejé de trabajar y me considero muy afortonada, porque no siempre es así para los actores. Muchos con quienes había ido a la escuela de teatro hicieron las maletas y se fueron al cabo de un par de años”.

Después de concluida “Sex and the City”, Cattrall tomó un breve descanso y luego hizo el papel de entrenadora de un fenómeno en patinaje sobre hielo (Michelle Trachtenberg) en el filme con un éxito moderado de taquilla “Ice Princess” (2005). Completó otras dos películas, la obra satírica de John Boorman, “The Tiger’s Tail” y “My Boy Jack” de PBS.

“The Tiger’s Tail” tiene como protagonista a Brendan Gleeson, como Liam, un adinerado hombre de negocios irlandés con una bella esposa (Cattrall) y una casa espaciosa. Su mundo se ve sacudido con la llegada de su hermano gemelo idéntico, por mucho tiempo extraviado y mucho menos adinerado, quien pronto le roba la identidad y la vida.

“He sido una fanática de John Boorman desde que empecé a ir al cine. Mi agente me dijo: ‘Se trata de una película pequeña’; y yo dije: ‘Tengo que trabajar con John Boorman’. Y me alegro mucho de haberlo hecho. Lo pasé muy bien trabajando con él y con estos estupendos actores irlandeses”.

“My Boy Jack” fue otro apasionado proyecto con un presupuesto moderado. Escrito y protagonizado por David Haig, cuenta la verdadera historia de John “Jack” Kipling (Daniel Radcliffe), el hijo del autor Rudyard Kipling (Haig) y su esposa norteamericana, Carrie (Cattrall), quien se marchó ansiosamente a combatir en la Primera Guerra Mundial a pesar de ser demasiado joven y terriblemente miope.

Cattrall se crió leyendo clásicos de Kipling como “The Way Through the Woods”, “Kim” y “The Jungle Book”, pero no sabía absolutamente nada de la vida personal de Kipling. Como nunca había interpretado un personaje de la vida real, descubrió muchas cosas al hacer investigación para “My Boy Jack”.

“Había una enorme cantidad de responsabilidad y una de las razones por la que me sentí así fue porque había tanta correspondencia entre ella y su familia, y las cartas entre Rudyard y ella. Carrie Kipling no era muy bien querida por todos los que rodeaban a Rudyard”, confiesa.

“Ellos tenían sus amistades privadas, pero, en lo que al público se refiere, a ella no la querían. Era una especie de agente/gerente/guardaespaldas/publicista. Era todas estas cosas para ese hombre”.

A ese reto se le suma que Cattrall se sentía impulsada a suprimir sus instintos, tanto como actriz como en el aspecto de mujer moderna.

“Era una tarea difícil para una mujer de mi generación hacer el papel de una mujer de aquella generación. Quería pelear y decirle que se fuera a pasear, pero una mujer de aquella época, para lograr lo que quería, tenía que ser paciente, manipulativa de muchas maneras, insinuando suavemente lo que quería. Y esto fue realmente difícil para mí, una mujer del siglo 21”.

Finalmente, el 30 de mayo, Cattrall repetirá su papel como la máxima mujer del siglo 21, Samantha Jones, en “Sex and the City: The Movie”, escrita y dirigida por el veterano de la serie, Michael Patrick King.

La película vuelve a visitar las vidas de Samantha, Carrie (Sarah Jessica Parker), Charlotte (Kristin Davis) y Miranda (Cynthia Nixon), y Cattrall apenas puede creer el alboroto que rodea el filme.

“Considero que es muy hermoso que nos echaran de menos”, dice. “Pero no tenía ni idea, no estaba preparada para lo que nos esperaba cuando filmamos en las calles de Nueva York. Fue asombroso que pudiéramos hacer algún trabajo, porque la gente estaba gritando. Nosotras cuatro estábamos caminando por la calle y un amigo mío que vino al plató dijo: ‘Ustedes son los Beatles. ¡Esto es una locura!’ ”.

La película de “Sex and the City” estuvo a punto de recibir la aprobación poco después de terminada su filmación, pero se vino abajo cuando Cattrall optó por no participar. En aquel entonces, algunos informes sugirieron que ella actuó de aquella manera a causa de disputas monetarias, mientras que otros apuntaron hacia las tormentosas relaciones con Parker.

Cattrall ofrece una relación alterna.

“Mirando cuatro años es retrospectiva, sólo estaba pensando en lo que estaba ocurriendo en mi vida”, afirma. “El show estaba llegando a su fin. Yo atravesaba un divorcio muy difícil. A mi papá le acababan de diagnosticar demencia. Por lo que el 2004 había sido un año sumamente difícil y sentí que necesitaba tomarme un descanso y acercarme un poco más a mi familia y recuperarme de lo que habían sido aquellos años en que estuve haciendo la serie.

“Pero, cuando recibí el libreto todos estos años después, sentí que era tan bueno, y después de haber estado alejada por un tiempo, regresar me hizo sentir bien”, asegura. “Era el momento adecuado. Me alegro de que hubiesen pasado aquellos cuatro años y tal parece que valió la pena la espera al ver esta clase de reacción y previsión”.

Las versiones de shows de televisión para la pantalla grande a veces son desacreditadas, considerándolas como “simplemente otro episodio, aunque más grande”. Cattrall insinúa, no obstante, que el “Sex and the City” original, la serie, podría describirse mejor como “simplemente otra película, sólo que más pequeña”.

“Eran cuatro personales principales, cuatro argumentos principales. Realmente no se percibía tan dieferente (esta vez), excepto que ya han pasado cuatro años y se notaba la sensación de que éramos un poco más sabias, un poco mayores, con un poco más de experiencia. Pero jamás sentí que estuviéramos haciendo un show de televisión como tal; fue como una película para mí. Y la película, afortunadamente, contó con un presupuesto más grande y tres o cuatro páginas al día, lo que nos dio más tiempo para trabajarla y hacer ajustes”.


[ volver a menú ]