Radiografía 2012 - Comerio

 
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Comerío se las inventa

Los comerieños acusan al gobierno central de asfixiar su economía. Mas la puesta en marcha de varios proyectos -incluida la construcción de un hotel- muestran que ellos no se quedan cruzados de brazos.

Por Gloria Ruiz Kuilan / gruiz@elnuevodia.com

Un alto índice de desempleo no ha sido obstáculo para que el pueblo de Comerío esté limpio, tenga un casco urbano vivo, un incipiente superávit, construya un hotel y una plaza del mercado y ponga en marcha un sistema de trolleys con combustible biodiesel que es complementado con un programa de reciclaje exitoso.

Comerío es el municipio con la tasa de desempleo más alta de todo Puerto Rico, con un 25% para noviembre de 2011, revelan las estadísticas del Departamento del Trabajo y Recursos Humanos.

El desempleo es el motor que abre la puerta a un coraje de los comerieños que contrasta con su hospitalidad. Pero aclaran que su irritación no es con el alcalde sino con el aparato estatal.

"Aquí no hay trabajo. Han cerrado fábricas y negocios. Este es el gobierno más malo en la historia... No ha ayudado a nadie, ni penepés ni populares", soltó Gil Ortiz antes de poner su ficha de dominó en la mesa en que jugaba.

"La economía no está bien. El alcalde hace lo más que puede", dijo José Rosado. Ambos sexagenarios aseguraron que el alcalde Josean Santiago no se ha quedado con las manos cruzadas viendo "cómo el gobierno central los asfixia".

Los habitantes de Comerío se sienten abandonados. "Los hospitales de aquí (ambos administrados por entes privados) no sirven. El servicio es fatal", sentenció Yaitza Ortiz al preguntársele sobre las necesidades apremiantes del pueblo.

"Entiendo que si no te dan la ayuda que necesitas, no puedes hacer todo lo que quieras. El gobernador (Luis Fortuño) nunca ha venido aquí ni los legisladores (que representan el pueblo)", dijo Luis Reyes, recordando que uno de los representantes de Comerío era Antonio "el Chuchin" Soto.

"Ojalá cojan fuego todos allí donde están", espetó Luis Raúl Morales, un retirado del barrio Cielito.

Quizá por ser Comerío la cuna de trovadores, el alcalde recitó -casi como si se tratara de los versos de un seis chorreao- los nombres de las oficinas regionales del gobierno cerradas en su pueblo. Entre ellas se cuentan la del Sistema de Retiro, la de la Autoridad de Energía Eléctrica, de Salud Ambiental, del Superintendente de Escuelas, Extensión Agrícola, un Head Start y el Centro de Servicios al Agricultor.

Dijo que ese "duro golpe", más el de los despidos por la implantación de la Ley 7, dejó a más de 250 personas sin empleo en Comerío. "Por cada empleo que se pierde a nivel gubernamental tienes el efecto doble en el sector privado. No tengo ninguna ayuda del gobierno y nosotros no nos hemos sentado a llorar", sostuvo Santiago, quien aspira a su cuarto cuatrienio y aseguró tiene un superávit de $50,000.

Los comerieños no están ajenos a los cierres. Lo repiten como si se tratara de una centenaria historia pueblerina.

"Inclusive querían cerrar la Colecturía", dijo Eliseo Rivera, del barrio La Prieta. Yendo de lo peor a la mejor, él y otros tantos entrevistados reconocieron como un atributo la limpieza que exhibe todo el pueblo, reconocido en premios del gobierno estatal y el de Nueva York.

Empero, dondequiera que se pregunta cuál es la necesidad apremiante, los comerieños no dudan en decir "empleo". José A. Morales dijo que ha visto cómo poco a poco iban menguando los puestos en las tres fábricas, que ubican a pasos unas de otras. La Cooperativa Industrial dedicada a la aguja cerró. La Congar International, que trabaja con picadura de tabaco importada, tiene cada vez menos obreros. La SNC, que confecciona indumentaria militar, sigue el mismo rumbo.

El alcalde manifestó que le propuso al Estado -específicamente a agencias como Corrección y la Policía- que contrataran los servicios de la Cooperativa Industrial para suplirle los uniformes que necesitan policías, confinados, guardias correccionales. "Tenemos una propuesta para la subasta de uniformes de la Autoridad de Energía Eléctrica", dijo Santiago.

Agregó que para readiestrar la mano de obra comerieña -que aseguró es "muy buena"- tiene la escuela vocacional del Departamento de Educación (DE), que el municipio auspicia. También, mediante un acuerdo entre el DE y la institución universitaria Ana G. Méndez, ofrecen cursos universitarios cortos en horas de la noche.

"Un municipio pequeño como el nuestro es poco lo que puede adelantar si no tiene el apoyo decidido del gobierno. (Pero) hay mecanismos para salir del atolladero", agregó refiriéndose al acceso a propuestas federales e iniciativas con el movimiento cooperativo.

Pero la falta de empleos no amilana el orgullo comerieño. En diez años la población ha crecido de 20,002 a 20,778. Les enorgullece que su terruño no tenga semáforos y esté limpio. El alcalde dijo que 7% de los terrenos lo destinó para conservación. Agregó que no cree en tener grandes centros comerciales, porque atentan contra el comercio del casco urbano. Allí, a simple vista, se ven dos kioscos, uno de chigüí (frituras de papa hervida y salchichón) y otra de una especie de límbers llamados "Las Tetitas del Cielo".

No a todos les gusta el concepto del alcalde. "Le hace falta más estímulo al ciudadano para bajar al pueblo y consumir. Se van a Naranjito, Bayamón, Ciales. Aquí no hay tantos comercios", dijo Omayra Torres.

La producción agrícola consiste de productos menores y está casi extinta, algo que lamentó con añoranza Porfirio Padilla, un octogenario que aún carga en su bolsillo un recorte de periódico que habla de Luis Muñoz Marín y John F. Kennedy. "Si Muñoz estuviera, esas talas estarían sembradas. Pero don Luis nos enseñó también a ser vagos por las ayuditas. Y ahora con el condena'o tubo", dijo sobre el polémico gasoducto.

Lo que nadie cuestiona es el sistema de trolleys. Coloquialmente bautizado por los estudiantes como "pollo frito", ya que funciona con aceite de cocinar reciclado. Gracias a eso bajó el gasto en combustible. Además, el reciclaje también ha producido otros ahorros. El alcalde precisó que antes pagaban al vertedero de Toa Alta $600,000 por la basura; ahora pagan $310,000.

Como alternativa para levantar la economía, el municipio abrirá una hospedería en verano, que generará 20 empleos. El Hotel Media Luna estará donde ya hay un área recreativa y piscinas que son usadas por los comerieños. Allí lleva sus cinco hijos Aracelis Rivera, quien reclama más opciones.

Las fiestas patronales sirven también de catalítico para los comerieños. Sin embargo, para el candidato penepé a la alcaldía, Javier Rodríguez Goytía, el gasto de $50,000 que destina Santiago (antes era de $150,000) para esa actividad refleja desconocimiento respecto a las prioridades de los comerieños.

Comparó a Comerío con una casa cuyo jardín luce en perfecto estado, pero en su interior "el jefe de la casa está desempleado, la esposa no tiene dinero para sus medicamentos, la hija adolescente embarazada y el hijo es un desertor escolar". Reconoció que los comerieños critican en cada esquina a la administración central. "Las mejorías se han dado en términos generales en Puerto Rico, pero aquí en Comerío la situación no puedo decir que ha mejorado significativamente", dijo.