Por Carlos Rosa Rosa / Enviado Especial Pekín, China – Argentina llegó aquí con una medalla de oro y ayer salió con una de bronce con bastante satisfacción.
Los argentinos superaron ayer 87-75 a la selección de Lituania en el partido por la presea de bronce en la jornada final del baloncesto olímpico. Argentina, campeón defensor del torneo, dominó el juego de principio a fin con su estrella Manu Ginóbili en el banco.
El jugador enebeísta se lastimó el tobillo izquierdo en las semifinales ante Estados Unidos y ayer, vestido de civil en el baquillo, fue el principal ‘cheerleader’ del conjunto.
Sin embargo, su ausencia en el tabloncillo sirvió de estímulo para sus compañeros de equipo, que dominaron la primera mitad 46-34 y en el tercer segmento ampliaron su ventaja a 19 puntos, 68-49, en un claro dominio en ambos lados de la cancha. Ginobili, incluso, hizo el intento de salir a jugar el desafío, pero la molestia era mucha en el tobillo, dijo su dirigente Sergio Hernández.
“Vinimos al juego con la idea de que Manu no iba a jugar. Pero él decidió hacer un último intento y sintió dolor. Retornó al camerino justo antes de empezar el juego. Fue frustrante para él, al sentir que había fracasado. Y verlo llorar fue el último estímulo que tuvimos para salir a ganar y homenajearlo a él. Eso nos ayudó a jugar más duro”, expresó Hernández.
Pero, lo cierto fue que Argentina no extrañó a su figura principal. Carlos Delfino entró al tabloncillo y aportó 20 puntos con 10 rebotes, Luis Scola agregó 16 y Paolo Quinteros salió del banco y añadió otros 11 tantos, para que los sudamericanos vencieran cómodamente a su oponente.
La defensa de los argentinos le hizo la vida imposible a los lituanos. Los obligaron a cometer un total de 16 ‘turnovers’, incluyendo 12 robos de balón. Lituania también registró un 42% de campo y su estrella Sarunas Jasikevicius fue limitado a nueve puntos.