JASON LOPEZ REYES
MENSAJE DEL DIRECTOR
MENSAJE DE LA EDITORA
SOLDADOS
por Mayra Montero
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Robert Marcus Rodríguez
Orlando Morales
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Juan M. Serrano
Frances M. Benítez
Joel Pérez
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Jocelyn Carrasquillo
Fernando Méndez Aceves
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Jacob Mártir
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Michael A. Martínez
Carlos Camacho Rivera
Henry Irizarry
José A. Rivera Serrano
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Carlos J. Gil
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Miguel Carrasquillo
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Jason López Reyes
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Ángel D. Mercado Velázquez
Yull Estrada Rodríguez
Jesús M. Montalvo
Joseph Alomar
Karl Soto Pinedo
Ed Santini De Jesús
Jason Núñez
David Alonso Mejías
Anthony Palermo
Pedro Jesús Colón
María Inés Ortiz
Wilberto Suliveras
Julián Inglés Ríos
Gregory Rivera Santiago
Ricardo Xavier Rodríguez Fernández
Issac Thomas Cortés
Ulises Burgos Cruz
 

JASON LOPEZ REYES
05-01-06

Edad: 29 años
Lugar: Bagdad, Irak
Circunstancias: Un artefacto casero "del tamaño de una uña" estalló cerca del vehículo militar en el que viajaba.
Recordando a Jason

Natural de Hatillo.
Planeaba celebrar su cumpleaños en Puerto Rico el 22 de enero.
Su hermana menor le llamaba “Manguay” desde pequeña.
Tiene dos hijos, de cuatro y dos años.

TRISTE REGRESO
A CASA
por cynthia lópez cabán - End.cynthia.lopez@elnuevodia.com

Jason López Reyes planeaba sorprender a su familia con una visita inesperada el 12 de enero. Quería celebrar su cumpleaños junto a sus seres queridos. La fecha del encuentro se mantiene, sólo que no será sorpresa. Tampoco llegará haciendo bulla como solía hacerlo para anunciar su entrada.

Regresa en silencio y sin vida.

“Me quedé esperándolo”, dijo Rosaly mientras sostenía con tristeza una foto de ella junto a su esposo Jason del día de su boda. (Lino M. Prieto)

El soldado de 29 años, quien nació y se crió en el barrio Pajuil de esta Hatillo, murió en la víspera del Día de Reyes. Realizaba su última misión en Bagdad cuando se formó un motín y un artefacto casero “del tamaño de una uña” estalló cerca del vehículo militar en el que viajaba, arrebatándole la vida en segundos, indicó su hermana menor, Zoraima López.

Otros cuatro soldados fallecieron en el incidente.

Así López Reyes se convirtió en el primer soldado puertorriqueño que muere en Irak en el recién comenzado año.

Esta semana López Reyes cumplía su año en el convulso país. Se preparaba para reportarse al Fuerte Stewart en Georgia. Después tenía en agenda viajar a la Isla donde pretendía celebrar su cumpleaños el 22 de enero.

Tras una estadía de 15 días, regresaría a Georgia a extinguir los últimos meses de su contrato con el Ejército de Estados Unidos, que culminaba en marzo. Formó parte de la milicia durante ocho años.

Con su muerte, se elevan a 47 los soldados puertorriqueños que han ofrendado su vida en el Medio Oriente desde que comenzó la llamada guerra contra el terrorismo.

“Estaba loco por salir de Irak porque veía cosas horribles. Me decía que después de las elecciones las cosas se estaban poniendo peor”, comentó Zoraima, quien sostenía en sus manos una fotografía de su hermano.

Jason no tenía apodos, pero desde pequeña Zoraima lo bautizó “Manguay”. Dijo que era un joven alegre y vivaracho que disfrutaba de los deportes y los buenos guisos.

Además era un aficionado del tradicional Festival de Las Máscaras, que se celebra en Hatillo en el mes de diciembre. El año pasado antes de partir a Irak formó parte de una comparsa, que lució trajes alusivos a las marcas deportivas.

“Yo era su consentida y él era mi vida”, indicó Zoraima, quien conocía a su hermano como la palma de su mano.

“Cuando mentía se le abrían los boquetes de la nariz”, narró entre sollozos.

Relató que la última travesura que le hizo fue llevarle -durante las navidades pasadas- una parranda con “cinco gatos” porque su único fin era despertarla.

Explicó también que su hermano ingresó al Ejército en busca de mejores condiciones de vida y por todos los “sueños” que le venden los reclutadores militares.

La noticia de la muerte de Jason causó tal impresión en su madre, doña Gladys Reyes, que tuvo que ser llevada de emergencia al Hospital Regional de Arecibo, donde recibió atención médica para la alta presión y su condición del corazón.

Su esposa, Rosaly López, contuvo el llanto y conversó.

La mujer, de 25 años, recordó que en la última llamada que recibió de su esposo éste le envió besos y le aseguró que se verían pronto. También le envió cariños a su hijo Jayriell de dos años. López Reyes tenía otro hijo de cuatro años -Jahel-, de una unión anterior.

“Me quedé esperándolo”, apuntó Rosaly, quien sostenía en sus manos una foto del día de su boda.

Indicó además que en las múltiples conversaciones que sostuvo con su esposo éste expresó su descontento con la guerra.

“Me decía: aquí lo que hay es oro y eso es lo que busca ese presidente (George W. Bush)”, apuntó López.

En la habitación contigua, un familiar anotaba en una libreta los mensajes que llevarían las camisetas que lucirán los familiares durante las exequias fúnebres. “Era un hombre de detalles que no perdía la ocasión para regalarme una flor”, señaló entre sollozo

Otro atributo de Jason era su temperamento. Siempre estaba de buen humor y bromeando, según su cónyuge. “Para él una comida sin tostones no era comida”, agregó sobre los detalles que lo hacían especial.

Los restos de Jason descansarán en el cementerio municipal de Hatillo.