Por Mildred Rivera Marrero / mrivera1@elnuevodia.com
“El que da las entrevistas soy yo. Él (Ángel Cintrón) dirige la campaña y no tiene por qué estar dando entrevistas”.
Con esa respuesta a una solicitud de entrevista de El Nuevo Día, el presidente del Partido Nuevo Progresista (PNP), Luis Fortuño, estableció esta semana nuevos límites al presidente de su campaña, Ángel Cintrón, quien solía hablar libremente desde que asumió esa posición.
Este nuevo rol se establece en momentos en que incluso miembros del PNP hablaban en privado de que se le había pedido la renuncia a la campaña.
Tras varios días en que se requirió su versión, a través de la secretaria de prensa de Fortuño, Michelle Cuevas, y de la esposa de Cintrón, finalmente, éste aceptó hablar con este diario y negó las versiones sobre su renuncia y su alejamiento del foro público.
Su ausencia de los micrófonos comenzó luego de las denuncias en su contra de varios legisladores del Partido Popular Democrático (PPD) por supuesto conflicto de interés.
El señalamiento se refiere a que violó las cláusulas de un contrato que tiene con el Senado, que le prohíbe cabildear ante ese cuerpo en favor de intereses privados.
“Quien único me silencia es papá Dios. No hay ninguna argumentación de silencio aquí”, indicó en entrevista telefónica con este diario.
“Parte de mi rol de campaña no es ser portavoz. Yo hablo cuando es estrictamente pertinente. Hablo ocasionalmente”, agregó, y se describió como un “gerente de operación” en la campaña.
Cuando se le pidió una explicación a las expresiones de Fortuño, Cintrón indicó que no es candidato a un puesto electivo. “Yo no soy de costumbre de dar entrevistas, porque no es mi rol dar entrevistas. El que yo ocasionalmente dé explicaciones que son pertinentes no significa que yo sea portavoz. En esta campaña, Luis Fortuño es su propio portavoz”.
Activo su rol ante la prensa
Artículos de prensa, sin embargo, dan cuenta de su rol activo en los medios de comunicación. Por ejemplo, fue él quien anunció que Fortuño no iría a la reunión con el Gobernador para hablar de una reforma contributiva a finales de julio. A mediados de agosto, negó que Fortuño gastara dinero público entre 1993 y 1996, cuando dirigía la Compañía de Turismo, en pro de la causa estadista.
La última vez que Cintrón habló ante la prensa fue el 27 de agosto, luego que el senador Jorge de Castro Font denunciara que tenía una doble función en el Senado.
Respecto a ese contrato con la Cámara alta, que le han otorgado consecutivamente desde el 2005, Cintrón explicó a este diario que “lo que hacemos es colaborar técnicamente con el área que maneja el archivo de documentos, de digitalización y de eliminación de papel. El área de Secretaría no tiene nada que ver con legislación ni lo que se hace en el cuerpo legislativo. Manejamos protocolos para digitalizar documentos, hay que establecer procedimientos para mecanizar trámites”.
Sin embargo, el contrato que estuvo vigente hasta junio, cuya copia tiene El Nuevo Día, señala que el acuerdo es para “emitir consultas y opiniones sobre los asuntos de índole legal, legislativo y administrativo que le recomiende el Presidente del Senado, representar en el tribunal federal y en los tribunales del Estado Libre Asociado a los senadores, a los funcionarios, así como a las comisiones permanentes y especiales en el trámite judicial pertinente a la función legislativa o administrativa que el Presidente del Senado le asigne”, entre otros aspectos.
Además, el contrato prohíbe asumir “representación profesional de ninguna persona natural o jurídica que tenga interés en algún asunto bajo la consideración de la Asamblea Legislativa”.
Asimismo, advierte que Cintrón “no presta ni prestará servicios profesionales por contrato en el sector público y/o privado que constituyan o representen un conflicto de interés con los servicios que se obliga a presentar mediante este contrato”.
Cuestionan cabildeo
A pesar de esas prohibiciones, Cintrón cabildeó a favor de proyectos que beneficiaban a varios de sus clientes privados, según lo admitió a El Nuevo Día en un artículo publicado el 28 de agosto, cuando dijo haber intercedido por intereses del Sistema Universitario Ana G. Méndez y de la Telefónica.
Contrario a lo que establece una orden administrativa del Senado, Cintrón no se inscribió en el registro de cabilderos.
De Castro Font, quien era presidente de la Comisión de Reglas y Calendario, dijo que Cintrón le llevó una lista de proyectos de sus clientes para que los atendiera.
El senador Héctor Ferrer aseguró a El Nuevo Día que en el 2005 Cintrón participó de un cabildeo para enmendar un proyecto de la autoría de Ferrer, que autorizaba a la Junta Reglamentadora de la Telefónica a conceder compensación por daños y perjuicios a ciudadanos.
“Víctor (García San Inocencio) y yo vamos al escaño de José Chico, junto con Ángel Cintrón, que estaba en el hemiciclo de la Cámara cabildeando por la medida, en calidad de cabildero”, dijo Ferrer.
García San Inocencio dijo no recordar ese incidente en particular, pero afirmó que Cintrón “se ha pasado cabildeando todo el cuatrienio”.
Consultado al respecto, Cintrón reiteró que no es un cabildero formal y que ha intercedido en algunas ocasiones por algunas organizaciones que lo han necesitado.
“Mi trabajo no es cabildear. Incidentalmente, de forma muy ocasional, yo ayudo a personas que lo necesitan, y eso no implica un conflicto de interés”, aseguró.
Esta no es la primera vez que Cintrón protagoniza un conflicto laboral. En el año 2002, siendo legislador renunció a su puesto luego de que la Cámara de Representantes lo amonestara por violar la Ley de Legislador a tiempo completo y el Código de Ética de ese cuerpo. Su falta fue ausentarse constantemente para estudiar Derecho a tiempo completo.
La decisión sobre Cintrón ocurre luego de que Fortuño asumiera una postura firme con relación a la probidad que deben tener los miembros de su partido. Ello, a su vez, se produjo tras los allanamientos realizados por el FBI a las oficinas y el domicilio de De Castro Font.
Fue entonces cuando Fortuño declaró: “Que quede bien claro. Bajo mi presidencia y mi gobernación, no importa a qué partido usted pertenezca, cualquier acto que dé inclusive visos de impropiedad, va a ser atendido igual que he atendido esto (lo de De Castro Font). Lo estoy diciendo desde ahora”.
Israel Rodríguez Sánchez colaboró en esta historia.