“Nací en cuna de oro”

Por Andrea Martínez / end.amartinez@elnuevodia.com

¿De donde nace su deseo de trabajar en el servicio público?

Desarrollé una vocación de servicio público y de ayuda a la gente necesitada. Mi ejemplo era mi padre. El murió apagando un fuego en el Jueves Santo de 1984. Aunque era una persona adinerada, se metía en cuanto fuego había, le decían el padre de los pobres, él ayudaba a los necesitados, era muy desprendido. Además, siendo niño compartía mucho con los hijos de los obreros de mi padre, y la gente humilde de mi pueblo

¿A que se dedicaban su padre y su abuelo?

Mi padre y mi abuelo tenían terrenos en Cabo Rojo, Hormigueros, Coamo, Mayagüez y Juana Díaz. La mayor parte de sus negocios provenían del cultivo de la caña. Mi abuelo era ganadero y agricultor. Llegó a tener, junto a mi padre, cinco vaquerías operando. De esas sólo queda una, que heredó mi hermano, quien falleció y mis sobrinas la continúan operando. Esas cinco vaquerías tuvieron en su momento más de mil cabezas de ganado".

De las primeras personas que recuerdo siendo niño, de unos tres años, además de mi padre, mi madre, mis familiares cercanos, estaba Sor Isolina Ferré, entonces le decíamos Sister Thomas Merie. Ella hizo sus votos y salió del seminario de monja con una tía mia, María Fas. Cuando empezaron como monjas, las enviaron a Cabo Rojo y no había casa de monjas. Por tanto, Sor Isolina Ferré se quedaba en una habitación en nuestra casa y en casa de mi abuelo. Cuando yo me criaba me acostumbre a verla. Y luego cuando se trasladó a Coamo, la ibamos a visitar.

¿De dónde proceden las propiedades que reporta en sus informes de ética?

Mi padre, Chaiben Fas Fagundo, falleció en 1984. Un año después murió mi abuelo José J. Fas, un comerciante de origen libanés que llegó a Puerto Rico en 1897, y que falleció a los 112 años. En 1993 murió mi madre Margarita Alzamora, una maestra de Mayaguez. Después de cada fallecimiento, de mi padre, mi abuelo y mi madre, yo heredé. Los tres mueren siendo yo senador. Se ha dado la impresión como si yo me hubiese lucrado como si mis propiedades surgieron de mi labor legislativa y es todo lo contrario, pues yo he tenido que vender propiedades para atender necesidades de mi familia. Con excepción de la casa donde vivo y un apartamento que compré después todas mis propiedades han sido heredadas.

¿Por qué dejó de litigar en 1984 para dedicarse sólo a la función legislativa cuando como legislador ciudadano podía hacer ambas cosas?

Entendí que podía existir un conflicto de intereses al postular en los tribunales y a la vez trabajar con nombramientos de jueces. De hecho, mi oficina de abogado la usé como oficina legislativa desde 1977 hasta el 2002 sin que el gobierno me pagara por la renta, la energía eléctrica o el agua. De esa manera, yo calculó que doné al erario cerca de $250,000.

¿Ser legislador implicó una reducción en sus ingresos?

En el transcurso de mi vida he tenido que vender fincas, y solares para cubrir los estudios de mis hijos. Ahora vivo en una urbanización de clase media. No me gusta ostentar. Pero de que nací en cuna de oro, no hay duda de ello. Tuve una niñez privilegiada gracias a que mis padres trabajaron honestamente.

¿Por qué optó por la política?

Fue por accidente, yo era líder cívico, todavía presido el comité de desastres de la Cruz Roja en Cabo Rojo. A los 26 ó 27 años, presidia el Comité de Distrofia Muscular, presidía el Comité de Ayuda al Pobre y al Necesitado. Cuando hubo una vacante en el distrito de Cabo Rojo, Lajas y San Germán, Rafael Hernández Colón y Severo Colberg, que en paz descanse, y Don Pedro Franqui Acosta, se acercaron a mi para ver si aceptaba. Lo vi como una oportunidad de seguir proyectando mis inquietudes cívicas y de justicia social, que aprendí en mi casa y que son cónsonas con la filosofía de Luis Muñoz Marín.

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