Aunque la cronología y la edad no concuerdan, y muchos electores están de acuerdo en que tal vez Luis Fortuño no ha acumulado una vida de experiencias que lo ayudarían a prepararse para convertirse en gobernador, existe un consenso generalizado de que, al aspirar exitosamente a la candidatura por el PNP y con las cosas que ha dicho y hecho como candidato, ha establecido una base como líder que “crea confianza”.
Entre los electores de toda la isla, 64% dice que Fortuño los ha convencido de que es un líder eficaz en su partido y 60% dice que es una persona que inspira confianza. En cuanto a los principales atributos, entre ellos la honradez, el juicio en momentos de crisis, manejar los problemas de Puerto Rico y aferrarse a sus convicciones, la mayoría de los electores está de acuerdo en que Fortuño tiene “lo que se necesita”.
El hecho de entrar a una temporada de campaña en la que su contrincante, el incumbente del PPD Aníbal Acevedo Vilá, se enfrenta a la incertidumbre dentro de su partido y a la posibilidad de un juicio federal por corrupción coloca a Fortuño en una buena posición, ya que sólo 38% de los electores considera a Acevedo Vilá un líder eficaz de su partido, y sólo 28% considera que el Gobernador es un líder que inspira confianza.
Los electores sienten que conocen mucho menos sobre el candidato del PIP, Edwin Irizarry Mora, y están mucho menos seguros en cuanto a cómo evaluar sus características personales o de liderazgo.
Tal vez como reflejo de su desdén hacia el movimiento de la independencia, los electores tienden a no pensar que Irizarry Mora posee cualidades admirables que lo convertirían en un buen gobernador.