‘Desilusionados’ los jóvenes con los políticos

Por Frances Rosario
frosario1@elnuevodia.com

¿Valdrá la pena ir a votar en las elecciones?

Esta pregunta ya se ha convertido en un dilema para cientos de jóvenes puertorriqueños que a seis meses de los comicios generales se sienten desilusionados con la política, según salió a relucir en una mesa redonda de El Nuevo Día con el liderato juvenil de los partidos.

El panorama lo han provocado los propios políticos por no escuchar las preocupaciones de los jóvenes ni tomar en consideración sus ideas, dijeron los jóvenes participantes. Pero, sobre todo, por no incluir en sus programas de gobierno soluciones a los problemas que les aquejan, coincidieron los jóvenes.

“Como vimos en las pasadas elecciones, los jóvenes dicen: ‘¿A quién de éstos voy a poner? ¿Cuál de éstos me hace más daño a mí como joven para mi futuro?’ Y esos jóvenes se encuentran en una posición bien difícil de votar por alguien por el que no quieren votar, porque si no votas te quedas callado”, explicó el presidente de la juventud de Puertorriqueños por Puerto Rico (PPR), Tomás Plaza.

El líder de la Juventud Popular, Pedro Díaz, está muy consciente de que ni siquiera su Partido Popular Democrático (PPD) ha logrado cumplir con las expectativas de los jóvenes puertorriqueños. Esto a pesar de que consideran a este sector poblacional como una fuerza electoral importante.

“De un 100% de los jóvenes que se inscriben para cada elección, hay un 40% que no participa y que decide irse a la playa o hacer otra cosa el día de las elecciones. Esto ocurre en todos los partidos”, comentó el popular.

La joven Aurora Muriente Pastrana, quien representó al Movimiento Independentista Nacional Hostosiano (MINH), se preguntó si ese ausentismo a las urnas es parte de una protesta al proceso electoral.

“El estar inscrito y no participar, es una forma de participar. Es una forma de que cuente el descontento que hay de un sector, que quizás no va a votar conociendo el proceso y los candidatos, porque las ofertas electorales son tan deprimentes en muchos casos que no vale la pena participar del proceso”, opinó la universitaria.

Los jóvenes entrevistados coincidieron en que la apatía de sus pares en el proceso electoral se debe al descontento de que los políticos prometen y no cumplen.

“Más que hacer propuesta para la juventud y más que poner a la juventud en una avanzada de un partido político, yo creo que los jóvenes quieren ser partícipes de las propuestas, no para jóvenes, sino propuestas para todo Puerto Rico. Tenemos excelentes profesionales, con tan solo 22 y 24 años, que pueden dar unas propuestas concretas y pueden hasta solucionar la crisis fiscal en Puerto Rico. Eso lo deben tomar en consideración los partidos políticos”, sostuvo, por su parte, el estadista Rolando Meléndez, quien dirigió el grupo Juventud con Fortuño.

¿Qué es, entonces, lo que quieren los jóvenes? La respuesta que dieron sus representantes en los partidos se centró en la exigencia de que los escuchen y los tomen en cuenta.

“La clave para combatir ese sentimiento de impotencia y apatía (de los jóvenes) es la participación e inclusión. Que el joven sienta que a través del proceso electoral puede participar e incidir en la vida y en los cambios para Puerto Rico”, especificó Yelitza Lucena, quien representó al Partido Independentista Puertorriqueño.

La popular Frances Rivera usó sus vivencias para ejemplificar los problemas que los jóvenes quieren que los políticos escuchen.

Según relató esta humacaeña, en su distrito no encontró trabajo tras graduarse de la universidad. Por eso, tuvo que optar por viajar diariamente a San Juan para trabajar por un salario mensual de $1,200. Ese dinero se le iba en gasolina, almuerzo y las retenciones que le hacían de seguro social y contribuciones sobre ingreso. El apretado panorama financiero lo obligó a tener que quedarse a vivir con sus padres en Humacao y permitir que ellos costearan sus otras necesidades económicas, dijo.

En resumen, los jóvenes señalaron que sus preocupaciones se centran en que no existen oportunidades de empleo cuando terminan de estudiar en la universidad y se les hace inaccesible comprar una vivienda para establecer una familia.

También abogaron por una solución de status, que el Gobierno le preste mayor atención a los servicios públicos que redundan en mejor educación, mayor seguridad y mejores servicios de salud, así como se promueva el desarrollo económico.

Abogaron por soluciones como un nuevo modelo económico que impulse la creación de empresas locales, mayores incentivos contributivos a los jóvenes que trabajan, que se obligue a las empresas a que empleen un mínimo de estudiantes recién graduados, mayor atención a la salud mental, y promover la educación bilingüe y multicultural.

Lucena destacó que esas promesas que esperan escuchar de los políticos debe incluir “una visión integrada” para mejorar la calidad de vida.

“Hemos visto en los últimos años una tendencia de soluciones tapahuecos, que son dañinas a largo plazo”, destacó la independentista.

Por otro lado, los jóvenes también hablaron de las desilusiones que enfrentan cuando intentan entrar al mundo político. Indicaron que los electores piden caras nuevas, pero luego no los respaldan en las urnas. Esta experiencia la vivió el presidente de la Juventud Progresista, Abid Quiñones, quien observó cómo la mayoría de los incumbentes novoprogresistas revalidaron en las primarias.

“Hay que educar más al pueblo. Según diferimos del que no participa cuando después critica, pues no podemos ver a nadie diciendo que el gobernador y los legisladores no sirve. Porque cuando tienen la oportunidad de escoger en un proceso a nuevo talento, nuevas visiones, pues no lo hacen porque se dejan llevar de esas campañas publicitarias”, manifestó el joven, quien aspiró a convertirse en senador.

La discusión de la falta de respaldo al nuevo político provocó que se debatiera en la mesa redonda si para contribuir a mejorar el País hay que lograr un cargo público. Sólo la representante del MINH abogó por la labor comunitaria y religiosa. Los restantes participantes insistieron en que se debe dar la batalla dentro de los partidos.


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