Por JOSÉ A. SÁNCHEZ FOURNIER
Fue con venganza en mente que el 21 de enero del 2006 Manny Pacquiao subió al cuadrilátero del Thomas & Mack Center en la Universidad de Las Vegas, Nevada (UNLV) para su segundo combate con el mexicano Erik Morales, “El Terrible”.
Diez meses antes en el hotel MGM Grand de la misma ciudad, Morales se apuntó una emocionante y apretada victoria unánime sobre Pacquiao, ayudado en parte por un cabezazo accidental en el quinto asalto que causó una cortadura sobre el ojo derecho del filipino justo cuando parecía que éste estaba tomando el control de la pelea.
El primer encuentro estuvo lleno de acción y, antes de que se dieran un golpe en su segunda pelea, ya se pronosticaba que la revancha sería un clásico. Y los púgiles no defraudaron al público.
Aunque perdió por decisión el primer encuentro, Pacquiao tuvo a Morales al borde del nocaut en el duodécimo asalto de esa pelea, y el mexicano ya conocía la letal pegada del filipino.
Morales abrió con buen boxeo y sacudió a Pacquiao en varias ocasiones. Durante los primeros cinco episodios, “El Terrible” mostró porqué era considerado de los mejores del mundo, y parecía encaminado a otra victoria sobre Manny.
Pero en el sexto, “Pac Man” comenzó a conectar con más frecuencia, estremeciendo a su oponente. Morales se empezaba a cansar y no podía detener el embate del filipino.
Pacquiao lastimó en varias ocasiones a Morales, pero el mexicano logró mantenerse de pie, mostrando agallas por demás.
Para el décimo, sin embargo, la suerte estaba echada.
Exhausto, Morales fue derribado dos veces, y el árbitro detuvo el combate, a los 2:33, declarando ganador por nocaut a Pacquiao.
Fue la primera vez que noquearon a “El Terrible”.