Abrazados a la victoria

Por Limarys Suárez Torres / lsuarez1@elnuevodia.com

Justo cuando los familiares del ex gobernador Aníbal Acevedo Vilá escucharon el veredicto de no culpabilidad de parte del jurado, finalmente pudo llegar el abrazo de felicidad colectivo, aunque las lágrimas inundaban sus rostros.

Eran las 6:55 p.m. cuando a las afueras de la sala 3 del Tribunal Federal se desató un torbellino de emociones. Los abrazos, los besos, los apretones, las sonrisas mezcladas con lágrimas y el júbilo se esparcían entre toda la familia Acevedo Vilá y algunos amigos cercanos.

Tan pronto salió de la sala del juez Paul Barbadoro, el ex Gobernador abrazó fuertemente a su madre Elba Vilá, mientras sus hermanas Zaydeé y Elba, su esposa Luisa “Piti” Gándara y sus hijos Gabriela y Juan Carlos se unían al apretón mientras lloraban de emoción.

“Estoy feliz, yo estoy feliz y quisiera estallar de felicidad... estoy tan emocionada”, expresó a un allegado Elba Acevedo, una de las hermanas del ex mandatario.

Mientras, Acevedo Vilá aprovechó y se abrazó fuertemente con su ex ayudante, amiga y coacusada Luisa Inclán Bird, quien también fue encontrada no culpable de los siete cargos que pesaban en su contra.

Ambos intercambiaron varias palabras y se escuchó decir al ex Gobernador que tendría una fiesta en su casa para celebrar que salieron por la puerta ancha.

Tras recoger sus teléfonos celulares, que estaban en custodia de un alguacil en el punto de cotejo y abandonar las instalaciones del Tribunal Federal, Acevedo Vilá caminó agarrado de la mano de su inseparable esposa y de sus hijos, todos con la sonrisa y el brillo en el rostro de quien suelta una pesada carga y deja atrás una pena.

Agradece las muestras de apoyo

El ex mandatario hizo un alto y realizó una conferencia de prensa improvisada, en la que agradeció a todos sus familiares por el apoyo brindado durante todo el proceso y a su equipo de abogados, a quienes calificó como los mejores.

“Gracias al Dios Todopoderoso y a mi familia que me acompañó en esta jornada que no fue de un mes, sino de cuatro años”, expresó Acevedo Vilá. Declaró que quisiera que su experiencia les sirva a muchos para aprender de los errores y aseguró que él ha aprendido de sus equivocaciones y de la fuerza que tienen la verticalidad y la valentía.

“Si se preguntan qué voy a hacer esta noche, se imaginan”, manifestó, mientras todos los que le acompañaban soltaron una carcajada. En tanto, el ex mandatario aseguró que a todos los que le pregunten qué va hacer ahora, él les contestará que regresa.

“Yo regreso a los juegos de soccer de Juan Carlos y a disfrutarme su graduación de cuarto año. A disfrutarme los sueños de Gabriela, que quiere ser cineasta. Regreso junto con Piti a buscar cuanta película extranjera llegue a Puerto Rico para verla. Regreso a poder escaparme para Culebra y para La Parguera y a ponerme las tenis que me da la gana”, señaló.

El ex Gobernador agregó: “Regreso a compartir con mis amigos, los que conservo de escuela superior, del Colegio San José, que todavía no sé de qué partido son y que han estado conmigo en esta jornada, los que conocí y cultivé mientras estudiaba derecho, y a los amigos verdaderos que he conocido y he cultivado en las batallas que he dado por Puerto Rico. Y sí, yo regreso a ese amor y a esa confianza profunda que tengo en este pueblo”.

Durante la mañana, tanto Acevedo Vilá como sus familiares se mostraron bien tensos por el proceso, pero al mediodía, cuando fueron excusados a irse en lo que el jurado deliberaba, el ex mandatario hizo un alto y llevó a sus hermanas, madre, esposa, hijos y sobrinos a almorzar a un restaurante en la Placita Roosevelt, en Hato Rey. Allí, juntos en familia, aunque visiblemente preocupados, Acevedo Vilá y su esposa comieron una empanada de res con ensalada y tostones.

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