/ drivera2@elnuevodia.com
Por Daniel Rivera Vargas
Sus rostros no decían nada. Ayer, poco después de las 6:00 p.m., entraron uno a uno a la sala, como lo hicieron por el pasado mes, y se sentaron mirando al juez Paul Barbadoro.
La segunda jurado del primer banco -joven, trigueña y delgada- le entregó al alguacil de la sala un sobre manila con el veredicto del juicio contra el ex gobernador Aníbal Acevedo Vilá y su ex ayudante Luisa Inclán Bird.
“No culpable”, decía el papel. La fiscal federal María Domínguez pidió que los 12 jurados expresaran de forma individual si ese era su veredicto y cada uno dijo “yes”, aunque en su turno el mayor de los hombres -un sujeto trigueño y calvo- casi gritó al responder.
FUERON al grano
Aun cuando el juicio concluyó con el histórico veredicto emitido ayer, muchos se preguntan todavía quiénes formaron parte de este jurado.
El Nuevo Día examinó más de 700 páginas de transcripciones del proceso de selección a puerta cerrada, lo que permitió ver el perfil de cinco de sus 12 integrantes: ocho mujeres y cuatro hombres, todos identificados por números. Había empleados federales, religiosos y gente que desprecia a los partidos políticos.
El jurado 22 -un ex programador de computadoras que fue jurado en dos juicios en 2008- dijo que de camino al trabajo oye estaciones de radio AM como el 580, 630, 680 y 740, todas enfocadas en análisis y noticias, pero negó que oyera programas de noticias.
Este sujeto dijo ser pentecostal, lo que motivó a Domínguez a preguntar: “¿Sus creencias religiosas le causarán inconformidad para sentarse a juzgar otros seres humanos?”.
“No, porque no estoy juzgando la persona. Sólo juzgo la evidencia del caso”, respondió.
Otra escogida fue la 108, sin experiencia previa de jurado, y empleada federal. Su opinión sobre los políticos es que “algunos, usted sabe, no dicen la verdad”, y agregó: “No creo en presunciones, que es simplemente blanco o negro. Yo creo en el gris. Y, como les dije, hay algunos honestos y otros no”.
Al cuestionarle sobre el recaudar fondos para fines políticos, dijo que “honestamente yo no creo en eventos de recaudación de fondos. Es que simplemente yo no les doy dinero”.
La mujer preocupó a la defensa. El abogado Harry Anduze había expresado reservas con los muchos empleados federales o allegados a ese gobierno, pero reconoció no tener una causa legítima para sacarla del panel.
El jurado 126 originalmente era identificado con “problemas de idioma” -en la corte federal todos los procesos se desarrollan en inglés- pero finalmente convenció a las partes. Aseguró que era imparcial.
Por su parte, la jurado 137 señaló que sabía del caso “todo lo que salía en la prensa” y que lee los tres diarios principales. Esta dama fue dura con los políticos.
El 131 era un caballero que sólo lee el horóscopo y su programa de televisión favorito es el de la chef Rachael Ray. Dijo desconocer que los partidos recogían dinero para sus campañas.
“Yo no sigo la política. Sólo hago lo que me gusta. Y tengo un tremendo respeto por los derechos humanos”, señaló.