POR DANIEL RIVERA VARGAS / drivera2@elnuevodia.com
Luisa Inclán Bird fue la última en regresar a la sala 3 de la corte federal y se notaba su ansiedad.
Minutos antes, su abogado Michael Pasano explicaba a El Nuevo Día que una decisión rápida suele ser positivo para la defensa. “No sé cuál es el veredicto, pero ¿cómo me siento? Estoy feliz”, dijo.
Cuando ella llegó, casi de inmediato salió el juez, el jurado y el veredicto. Inclán Bird aguardaba cabizbaja, con su pelo rubio cubriéndole el rostro. Mientras se leía cada uno de los siete veredictos de no culpable, la abogada se echó a llorar.
Inclán Bird se abrazó a Pasano, saludó a su familia entre lágrimas y besos. Al salir de la sala tenía la mascara regada por el rostro y se echó en los brazos de Aníbal Acevedo Vilá.
“Es el momento más feliz de mi vida, yo siempre he creído en el pueblo puertorriqueño, que es un pueblo inteligente, que sabe en las buenas y las malas cuál es la verdad”, dijo Inclán Bird por los pasillos del tribunal.
Pasano dijo estar complacido con el veredicto. “Era lo justo y la justicia puede ser rápida”, expresó.
Afuera, bajo una carpa y al lado de Acevedo Vilá, quien la llamó “valiente” por resistirse a mentir, Inclán Bird leyó un mensaje.
Pidió disculpas porque no está acostumbrada a hablar en público y dijo que se sentía recibiendo un Oscar. Agradeció a Dios, a su círculo de oración, a su familia, entre ellos su esposo Antonio, su mamá Luisa -una mujer en silla de ruedas que “sufrió mucho”-, sus hijos Francisco, Roberto y Jackeline, una niña en quinto grado que hoy día ignora por qué su mamá lleva un mes fuera de su casa.
“Muchos me recomendaron que cediera ante las presiones del gobierno federal”, dijo Inclán Bird. “Y me empecé a dar cuenta que la única manera que yo podía ser libre era siendo una persona recta y diciendo la verdad. Pensé, de qué me vale estar libre y no tener la conciencia limpia”, agregó la mujer. La mujer terminó sus declaraciones, dio las gracias y comenzó a alejarse de la carpa, pero de repente se viró y gritó: “¡Ay!, se me olvidó decir una cosa importante. La persona, el ángel más importante en la vida, el hombre del ‘please’, Michael Pasano, el mejor abogado del mundo, gracias, gracias”.