Acción en un cuarto cerrado

Por Limarys Suárez Torres / lsuarez1@elnuevodia.com

A partir de mañana, ocho mujeres y cuatro hombres se encerrarán en una sala en el Tribunal Federal para decidir sobre la libertad del ex gobernador Aníbal Acevedo Vilá y su ex ayudante Luisa Inclán Bird.

Una vez los 12 ciudadanos reciban las instrucciones que les impartirá a primera hora de mañana el juez Paul J. Barbadoro, el propio juez designará al alguacil que los custodiará de cerca.

“Cuando el juez acaba de dar las instrucciones, asigna a un alguacil a custodiar a ese jurado en el proceso de deliberación para que nadie pueda interferir con ellos de manera alguna y para que actúe como enlace entre el juez y el jurado. Ese alguacil es quien llevará por escrito al juez las dudas que le surjan al jurado”, explicó José R. Olmo, abogado litigante en el Tribunal Federal.

El letrado detalló que luego el jurado escogerá al “foreperson”, la persona que será el presidente del jurado y se encargará de enviar las interrogantes que les surjan durante la deliberación.

Olmo dijo que las dudas del jurado se atienden de la misma forma que las objeciones que surgen en sala. “Cuando el jurado tiene una pregunta, el juez llama a las partes y entre todos deciden cómo se atenderán las dudas. La defensa y la Fiscalía argumentan y en conjunto el juez determina cómo atenderá las interrogantes”, dijo.

El abogado señaló que el jurado no tiene límite de tiempo para deliberar. “Ellos tiene todo el tiempo que necesiten para deliberar. Cuando desean retirarse le envían una nota al juez en la que le dejan saber que aún no han llegado a un acuerdo hasta ese momento y que desean retirarse por ese día, y es el juez quien accede si recesan o no”, explicó Olmo.

Durante la deliberación, los seis jurados alternos - tres mujeres y tres hombres- seguirán secuestrados, pero sin interactuar con los 12 jurados en propiedad ni participar de la deliberación.

Mientras, los acusados, la defensa y los fiscales tienen que permanecer en las inmediaciones de la Corte Federal, a 10 minutos de la sala de Barbadoro. “Una vez el jurado tiene una determinación, la secretaria del juez se comunica con las partes, ya sea vía correo electrónico o llamada telefónica, donde les indica a las partes que tienen un mensaje del jurado”, declaró el abogado.

Un veredicto de inocencia o culpabilidad tendría que ser unánime. Para cada cargo debe haber un veredicto. De resultar en un “hung jury” o tranque, el juez disolvería al jurado y la Fiscalía decidiría si acusa por segunda vez, con lo cual habría juicio y jurado nuevos, o deja morir el caso.

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