Santana pierde la tabla

Por Eugenio Hopgood Dávila / ehopgood@elnuevodia.com

El empresario Edwin Santana se apartó ayer del tono sosegado que lo ha caracterizado como testigo en el caso contra Aníbal Acevedo Vilá al retar al publicista Howie de Jesús a que lo acuse de haberse inventado el sistema de esconder contribuciones políticas ilegales mediante facturas falsas.

El incidente surgió durante el contrainterrogatorio del abogado Thomas Green, quien enfocó su línea de preguntas para establecer dos puntos: que Santana no necesitó hacer una donación ilegal para tener acceso directo a Acevedo Vilá y que no recibió ayuda real del ex Gobernador después del donativo.

Santana se mostró indignado cuando Green le preguntó que si no era cierto que él era “el arquitecto” del esquema para disfrazar los donativos ilegales mediante facturas falsas de Lopito, Ileana & Howie (LIH), ya que declaró haber hecho lo mismo para la campaña de Sila Calderón en el 2000.

“Me sentí bien grave porque creo que fue una falta de respeto”, respondió el testigo. “A quien deben preguntar es al señor (Howie) De Jesús sobre cómo fue la forma de pago”, agregó molesto. “Que se atreva a venir a decir eso aquí frente al juez y a todos. El que diga eso me falta el respeto... Eso se hacía anteriormente”, dijo.

Más temprano, Santana aceptó que no había hecho ni ofrecido contribuciones políticas a la campaña de Acevedo Vilá cuando el entonces Comisionado Residente lo recibió dos veces en Washington en septiembre de 2003, y almorzó con él al mes siguiente en el hotel Caribe Hilton de San Juan.

El testigo agregó que presentó a Acevedo Vilá que sus proyectos conllevarían una inversión de $165 millones y crearían 1,736 empleos.

Santana declaró que en sus tres reuniones con el ya Gobernador, después de que había comenzado a hacer donativos ilegales a través LIH, el Mandatario terminó diciéndole que “le daría seguimiento” a lo expuesto.

Santana ha declarado que ofreció a Miguel Nazario, entonces director de finanzas de la campaña de Acevedo Vilá, una donación “generosa” como la que dio a la campaña de Calderón, que fue de $250,000.

Dijo haber hecho la oferta en la reunión del Caribe Hilton de octubre de 2003 y que en febrero 2004 comenzó a hacer los pagos a LIH sin habérselo informado a Acevedo Vilá.

El empresario aceptó que, tras reunirse con Acevedo Vilá, lo citaron sus ayudantes Gustavo Vélez y Nelson Espinel, quienes coordinaron reuniones con funcionarios de la Compañía de Turismo, Autoridad de Puertos y Administración de Corrección, entre otras entidades con las que interesaba desarrollar proyectos.

Estaba harto

Pero admitió que comentó a su abogado que estaba “harto” de que los ayudantes del Gobernador lo atendieran para luego no conseguirle nada.

Una preocupación que Santana llevaba a Acevedo Vilá era que entendía que Puertos le incumplía sus contratos en el aeropuerto. Green lo llevó a admitir que las controversias con Puertos no mejoraban y hasta se complicaban tras quejarse con Acevedo Vilá.

“Obviamente, la comunicación no mejoró porque dos meses y medio después (de reunirse con Acevedo Vilá) usted tuvo que demandar a Puertos”, le preguntó Green. La respuesta fue afirmativa.

Green trató de impugnar el recuerdo de Santana sobre lo hablado en el Caribe Hilton cuando ofreció el donativo que al final fue de $200,000. ¿Cómo usted no se acordaba cuando los fiscales y agentes le preguntaban y finalmente recordó recientemente, aun cuando habían bebido tanto alcohol esa tarde?”, preguntó Green.

Santana contestó que las dos botellas de vino, 14 tragos y dos cordiales, que están en la cuenta de lo consumido por Nazario y él fueron bebidos después de hablar del donativo.

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