Otra mujer señala a Aníbal

Por Eugenio Hopgood Dávila / ehopgood@elnuevodia.com

La ex directora de la Oficina de Gerencia y Presupuesto (OGP), Melba Acosta, defendió ayer su decisión de contratar a una empresa de consultoría energética que Aníbal Acevedo Vilá le refirió en 2002, aunque matizó que hubiera sido más cautelosa de haber sabido que se trataba de una contribuyente del entonces Comisionado Residente.

Acosta declaró que Acevedo Vilá la llamó en mayo de 2002 para referirle a Mondre Energy y que ella recibió a la presidenta Judith Mondre ese mismo mes en su oficina de San Juan.

La ex funcionaria admitió, a preguntas de la fiscal federal María Domínguez, que si no se la hubiera presentado un compañero de gabinete como Acevedo Vilá, “probablemente se lo hubiera referido a alguien”.

Luego de la reunión, Mondre le envió una propuesta para hacer un estudio sobre el uso de energía por el Gobierno. Sobre la propuesta, Acosta declaró que “la discutí con personal de OGP, incluso con mi subdirectora... Una vez fue discutida extensamente decidimos que queríamos entrar en ese contrato”.

La ex ayudante de Acevedo Vilá, Eneidy Coreano, identificó a Mondre como uno de los empresarios que estuvo en desayunos organizados por el recaudador de Filadelfia, Cándido Negrón, para personas interesadas en hacer negocios en la Isla y contribuir a la campaña de Acevedo Vilá.

Con el testimonio de Acosta, la Fiscalía busca convencer al jurado de que Acevedo Vilá hacía gestiones extraordinarias a favor de Mondre y otros empresarios similares porque sabía que Negrón y su mentor, Robert Feldman, estaban haciendo donaciones cuantiosas e ilegales a su campaña y que Mondre estaba asociada a ellos.

Acosta dijo en corte abierta que hubo una segunda conversación con Acevedo Vilá sobre el tema, pero que ya ella había decidido otorgar el contrato y no recuerda si fue el entonces Comisionado Residente o ella quien inició la comunicación.

La testigo respondió que no cuando se le preguntó si al momento en que Mondre le fue referida, la ex funcionaria sabía que era contribuyente de Acevedo Vilá.

“¿Le hubiera interesado saber?”, le preguntó Domínguez.

“Sí”, respondió Acosta.

“De haberlo sabido, ¿qué hubiese hecho?”, tanteó la fiscal. “Tal vez hubiese sido más cautelosa”, contestó la testigo.

El contrato se otorgó en octubre de 2002 por $100,000 más $20,000 de gastos y el estudio se hizo, dijo Acosta. Luego se decidió no otorgarle un segundo contrato a Mondre para implantar el resultado del estudio porque se le encomendó a la Oficina de Asuntos de Energía, agregó la testigo. “Entiendo que se encaminó, pero no sé si específicamente se implantó”, añadió.

Aníbal abría el sobrecito

Más temprano, la Fiscalía sentó al chofer de la Oficina de Asuntos Federales de Puerto Rico en Washington (PRFAA), el ecuatoriano Rubén A. Chaín, quien transportaba a Acevedo Vilá a cenas con el dentista y recaudador Cándido Negrón y Coreano en la capital federal.

Chaín dijo que Acevedo Vilá siempre llevaba “un sobrecito” y que “algunas veces” pudo ver como el entonces Comisionado “abría el sobre y miraba todo lo que contenía y o volvía a guardar”. “Eran cheques”, agregó el chofer.

Agregó que una noche Acevedo Vilá lo llamó a medianoche, cuando ya había regresado a su casa, para que le llevara un maletín y un sobre que se le habían quedado en el carro a pesar de que al día siguiente lo recogería temprano.

La abogada Elisabeth Howe, del equipo de la defensa, le cuestionó a Chaín cómo era que podía ver que había cheques en el sobre si Acevedo Vilá estaba en el asiento de atrás y el chofer conducía el auto.

La Fiscalía ha intentado establecer que Acevedo Vilá examinaba los cheques recibidos del recaudador Negrón, en un aparente intento por demostrar que no estaba ajeno a los detalles de la recaudación supuestamente ilegal.

En la mañana, el abogado defensor Thomas Green terminó de interrogar a Coreano, la ex directora admistrativa de la oficina del Comisionado Residente en Washington, sugiriendo que ella daba seguimiento a las gestiones de las empresas apadrinadas por Negrón con el Gobierno de la Isla por instrucciones de éste y no de Acevedo Vilá. Ella lo negó.

Coreano había dicho que rebotó a Acevedo Vilá el correo electrónico de noviembre de 2003 en el que Negrón la saluda con un “Hi, baby” y se despide con su apodo “Cando”.

Pero ayer Coreano dijo que recordaba haberlo rebotado a Acevedo Vilá y que la Fiscalía nunca le mostró ese documento.

Llora una contribuyente ‘fantasma’

Por otra parte, tres testigos residentes en Filadelfia dijeron haber hecho contribuciones a Acevedo Vilá que luego Negrón les reembolsó.

Sharon Wilson y Viola Owens, ambas empleadas de Negrón, firmaron cheques en blanco.

Wilson lloró al responder que no conocía a quién iba dirigido el primer cheque, que resultó ser para la Campaña Acevedo Vilá Comisionado 2000. El otro donante supuestamente ficticio fue el abogado Jerome Reitano. Entre ellos y sus familiares donaron un total de $12,000 a Acevedo Vilá, dinero que realmente venía de Negrón, según los testimonios.

Limarys Suárez contribuyó en esta historia.

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