Todo en familia

Por Mildred Rivera Marrero

Nadie ocupó la silla de los testigos. Pero las declaraciones leídas por la fiscal María Domínguez pusieron una sombra en el rostro del acusado, el ex gobernador Aníbal Acevedo Vilá.

Por largos minutos, mantuvo la mirada fija en el escritorio que ocupaba. A veces, miraba a Domínguez. Su primo, Elfrén José Enríquez Vilá, declaraba -según el documento- que él personalmente le pidió que simulara una contribución a su campaña. La propuesta fue que Enríquez hiciera un cheque y él le reembolsaría la cantidad. En total, Enríquez y su esposa, Gabriela González, emitieron cheques por $2,500.

Enríquez dijo ante el Gran Jurado que su primo, en persona, le reembolsó un cheque de $500. Luego se retractó y dijo que el ex Mandatario le indicó que alguien lo haría, según el documento.

También aportaron la madre de Enríquez, Claribel Vilá; la hermana del ex Gobernador, Elba Dolores Acevedo, y sus padres, Elba Vilá y Salvador Acevedo. En total, intercambiaron cheques por $6,750. Domínguez mostró copia de los cheques, así como de los estados de cuenta de los involucrados que mostraban depósitos por las mismas cantidades de los cheques endosados días después de hacer los mismos.

En sala estaban su hermana Zaidée, su esposa, Luisa Gándara, y algunas sobrinas. Su madre, Elba Vilá, estaba hospitalizada por una caída menor que sufrió, según los familiares. Tampoco estaba su hermana mayor, Elba Dolores, cuyo testimonio también fue leído.

Las declaraciones sobre esos cheques se refieren a uno de los esquemas de la conspiración que la Fiscalía federal le atribuye a Acevedo Vilá. El juez Paul Barbadoro advirtió a la Fiscalía que si no logra probar que Acevedo Vilá fue instrumental en los supuestos esquemas -incluyendo las contribuciones de Filadelfia y las de los llamados “colaboradores”- se caerá el cargo de conspiración.

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