Por Eugenio Hopgood Dávila / ehopgood@elnuevodia.com
El juez Paul J. Barbadoro lucía ayer relajado en el estrado, mientras escuchaba los argumentos del abogado de los gremios periodísticos sobre el derecho de la prensa a presenciar la selección del jurado en el caso del ex gobernador Aníbal Acevedo Vilá.
Con los brazos estirados al máximo y cruzados en el tope del espaldar de su butaca, la pose del juez parecía la de un turista soleándose en una silla junto a una piscina. Pero esa impresión se disipa al observar la mirada del juez, calmada pero atenta, y al escuchar lo que dice a los abogados.
Entre el martes y ayer quedó claro que el jurista de 53 años, nacido en Rhode Island, es muy celoso de su vida privada y le parece inaudito el grado de pasión y “la obsesión” que muchos en Puerto Rico tienen por los asuntos políticos.
“Al menos dos medios enviaron a periodistas a New Hampshire para descubrir información sobre mí... los nombres y edades de mis niños aparecen publicados en periódicos puertorriqueños”, dijo el juez en la vista del martes.
“Los medios esperaban en el aeropuerto mi llegada para tomar fotos y llamaron a todos los hoteles del área metropolitana para averiguar dónde me iba a hospedar”, dijo el juez. Hay interés “por asuntos por los que normalmente no se interesarían”, añadió.
Ayer el juez se quejó de que un medio, que no identificó, reportó que esta semana él se le quedó mirando a Acevedo Vilá y se puso rojo (el juez) “como sugiriendo que yo estaba hostil hacia él”. “Eso no ocurrió”, dijo Barbadoro. Los reporteros que cubren el juicio no han encontrado dónde se difundió esa versión que no estuvo en los diarios de la Isla.
Barbadoro dio un trato deferente y respetuoso al representante de los reporteros. Prohibió la entrada de la prensa, pero dijo que lo hacía “con renuencia”. Cerró la puerta a los medios pero dijo: “Respeto profundamente el trabajo de la prensa”.
Ha demostrado que, además de su fama de inteligente y riguroso, tiene sentido del humor. Cuando se discutía si los potenciales jurados se sentirían intimidados si todos los abogados se acercaban y alguien comentó sobre el abogado Thomas Green, Barbadoro dijo: “Usted no parece ser un tipo particularmente intimidante, señor Green”.