Por Eugenio Hopgood Dávila / politica@elnuevodia.com
La defensa del ex gobernador Aníbal Acevedo Vilá planteó ayer al Tribunal Federal que hay un excesivo y poco usual número de candidatos a jurado que trabajan con el Gobierno federal o tienen a empleados federales entre sus familiares cercanos.
El licenciado Harry Anduze indicó, en la sala del juez Paul J. Barbadoro, que una revisión de los 500 potenciales jurados que quedan disponibles reveló que hay muchos más candidatos vinculados al Gobierno federal entre los primeros 250 de la lista que en la segunda parte de ésta.
Se refirió a que los candidatos son llamados para evaluarlos como posibles jurados por orden de su número asignado. La defensa planteó que las personas vinculadas al Gobierno federal tendrían más probabilidad de ser examinadas y llegar a integrar el jurado.
“Esto me preocupa”, expresó Anduze.
La fiscal María Domínguez se opuso a que se haga otro sorteo para asignarles nuevos números a los 500 candidatos restantes, del total de 647 que pasaron por la primera fase de revisión.
Argumentó que de los primeros 226, sólo cinco son empleados federales. No dijo cuántos de estos 226 son familiares de empleados federales.
“No es necesario (un nuevo sorteo)”, dijo.
No obstante, Barbadoro señaló que la redistribución de los números era una alternativa. Ordenó a Anduze someter una moción al respecto, en la que puede usar el análisis de un experto en estadísticas. Domínguez se opondrá por escrito y el juez emitirá en su momento una orden, explicó.
Por otra parte, el juez Barbadoro decidió que la próxima fase de la selección de jurado, que comenzó ayer después de las 4:00 p.m., se realice en secreto, sin presencia de público ni prensa.
Barbadoro dijo que tomó la decisión ante una moción conjunta, que el propio juez catalogó de “inusual”, radicada por los abogados de Acevedo Vilá y Luisa Inclán Bird, y por la fiscal federal María Domínguez.
Barbadoro había dispuesto que la prensa y el público general podría presenciar el proceso.
Ente las justificaciones para seleccionar el jurado a puerta cerrada, el abogado Bradford Berenson, del equipo de Acevedo Vilá, indicó que los potenciales jurados pudieran no sentirse cómodos hablando de asuntos como su afiliación política en presencia de reporteros. Añadió que la identidad de los potenciales jurados podría conocerse antes de que fuesen secuestrados los 12 miembros del jurado.
Comentarios inflamatorios
Berenson también indicó ante el juez que la prensa podría publicar los comentarios cargados o inflamatorios que haga un potencial jurado al ser interrogado por el juez, y ello podría afectar a los demás candidatos.
“La cobertura de los medios puede manchar las ideas de esos jurados imparciales”, planteó Berenson. “Entendemos que es lo mejor”, dijo Domínguez.
La orden de Barbadoro ocurrió luego de que el juez se disculpó con los periodistas, porque se les mantuvo fuera de sala en una vista que era pública.
Desde después de las 4:00 p.m., Barbadoro se mantuvo en la sala con la fiscalía, la defensa y los acusados Acevedo Vilá y Luisa Inclán Bird interrogando, uno a uno, al primer grupo de 10 potenciales jurados en la segunda fase de la selección.
Ese interrogatorio, a puerta cerrada, terminó a las 7:00 p.m. Trascendió que, de los 10 entrevistados, el juez descalificó a tres. Los otros siete regresarán más adelante a la corte para enfrentar el proceso de recusaciones de la defensa y la fiscalía. En ese momento, ambas partes podrán recusar a candidatos a jurado hasta llegar a los 12 escogidos.
Termina la primera fase
Poco después de las 2:00 p.m. había concluido la primera parte de la selección de jurado con un saldo de 147 candidatos que el juez excusó por dificultades personales.
“Agradezco el interés de ustedes en este asunto. La gente de Puerto Rico se toma muy en serio el servicio de jurado”, dijo el juez.
Entre los excusados había un sicólogo, un jardinero paisajista que no tenía quien le atendiera sus contratos, varios que cuidan a niños y una dama que tenía una cirugía pendiente.
Problemas con el inglés
También se excusó a más de una docena de personas que dijeron no tener suficiente dominio del inglés, que es requisito esencial para ser jurado en el Tribunal Federal. Al menos dos de los que alegaron problemas con el idioma no convencieron al juez y no fueron excusados.
Una dama preguntó al juez si se les permitiría ir a la iglesia mientras el jurado estuviera secuestrado y Barbadoro contestó en la afirmativa.
Barbadoro también excusó a un hombre que indicó que trabajaba para el Departamento de la Defensa, después de preguntarle si tenía alguna asignación especial.
Al final del día, un sonriente Acevedo Vilá salió de la corte del brazo de su esposa Luisa “Piti” Gándara. “Buenas noches, nos vemos mañana”, dijo. Lo esperaban ocho simpatizantes. El ex Gobernador repartió besos y abrazos antes de subir a su guagua Armada.